04 febrero 2007

PER NUNC

Queridos todos:

Los inicios de la televisión en Venezuela datan del año 1952. El primer canal, que estuvo bajo control del Estado fue la Televisora Nacional Canal 5 (TVN-5). Al año siguiente sale al aire el Canal Televisa (hoy en día Venevisión) fundada por el radiodifusor venezolano Gonzalo Veloz Mancera y en 1953, auspiciada por la Corporación Radiofónica Venezolana (Corven) es fundada Radio Caracas Televisión, bajo la propiedad del Grupo Phelps y R.C.A. Por último, en 1964 sale al aire Cadena Venezolana de Televisión (CVTV), Canal 8, fundada por el Grupo Vollmer y asociado a Time-Life. Durante una década funcionó como canal privado, pero pasó a manos del Estado durante el primer Gobierno de Carlos Andrés Pérez y durante seis años trabajó sin publicidad comercial. Quizás por ello, en 1980, cuando el canal sufría una seria crisis económica, vuelve a emitir cuñas comerciales. ¡De cajón!

Recuerdo de aquellos años, yo muy niño, a mi padre, que siempre fue una fuente inagotable de sabiduría y sorpresas, llevando una serie de cajas muy grandes a casa. Dentro de ellas estaban las partes de un aparato extraño que se llamaba televisión. Ni corto ni perezoso, mi padre unió todos esos tubos, cables, armaduras y una enorme pantalla y puso en funcionamiento uno de los primeros televisores que hubo en aquella cuasi bucólica Venezuela de principio de los cincuenta. El aspecto del televisor no podía ser peor: Mi padre, Don Benigno de Diego de la Rosa, para poder “jurungar” a su antojo todas las piezas del televisor, dejó a éste sin caparazón. Por lo tanto nuestro televisor, uno de los pioneros en Venezuela, estaba desnudo y con las entrañas al aire, como los programas mismos que por él se veían.

Recuerdo el revuelo que se formó en el vecindario de nuestro Edificio, el Asunción, ubicado de Calero a Desamparados en la muy caraqueña y canaria parroquia de La Candelaria, como a todo buen “musiú” (extranjero) español recién llegado le correspondía. Allí a las cinco de la tarde en el apartamento 5 del tercer piso, se congregaba como una manifestación espontánea, todo el vecindario, a ver la Televisión “del señor Benigno”. Mi padre sin proponérselo hizo su aporte a la industria de la Televisión en Venezuela, pues al ser casi los únicos que gozábamos de ese privilegio, llamaban a casa del canal 5 para constatar la calidad de señal que se estaba emitiendo. Y por supuesto, mi padre, la caja de sorpresas, ¡les indicaba qué debían hacer para mejorarla! Años después me contó mi madre que también había fabricado una radio en el Moguer de la post-guerra. Una de las pocas radios que habian en el pueblo con lo cual aumentó su fama local de persona sabia, misteriosa y no dudo que ligada al demonio según el veredicto de algunas beatas locales.

Recuerdo que en Venezuela existieron algunos canales que tuvieron una vida efímera en la década de los 50 y 60. En Maracaibo, existió Ondas del Lago TV; Teletrece en Valencia y en Caracas el canal 11. Los tres cerraron por problemas económicos y de competencia con los canales ya establecidos con carácter nacional. Pero entre las cosas más insólitas de la TV venezolana estuvo la emisión en color. La ironía era que los teleculebrones eran vendidos en el exterior con perfecto color y en el país los veíamos en blanco y negro. Siempre hubo un halo de temor y de misterio en eso de las ondas hertzianas entre los burócratas venezolanos. Fue durante el gobierno de Luis Herrera Campins (1979) cuando se permitió el uso del color en televisión. Todas las televisoras ya estaban preparadas para el cambio y ocasionalmente cometían la pillería de transmitir en color como ocurrió en la transmisión de mando de Carlos Andrés Pérez a Luis Herrera Campins.

Solucionado el problema del color en Venezuela, los amedrentados e ignorantes chupatintas venezolanos, arremetieron contra las antenas parabólicas que como hongos gigantescos aparecían abruptamente en los tejados de casas y edificios. Para ellos “algo malo” debían tener esas parabólicas. Fueron de hecho prohibidas pues “no estaban autorizadas” Y me pregunté en aquella oportunidad: ¿qué es lo que no está autorizado? ¿El tener un disco metálico de media tonelada en tu techo?, ¿El captar programas del extranjero?; si es esto, ¿por qué no prohíben también las radios de onda corta capaces de recibir mensajes y programas radiofónicos de todos los países del mundo? Misterio eleusino del nunca bien ponderado Ministerio de Comunicaciones de Venezuela al que nunca llegamos entender. Todo esto cambió cuando en 1986 se retiró la prohibición a las antenas parabólicas que captaban las débiles señales que se escapaban como migajas de la mesa del gran banquete de la televisión internacional.

RCTV fue fundada el 15 de noviembre de 1953 por William H. Phelps. Familia principalmente muy recordada en Venezuela por tres cosas: El Almacén Americano, el aporte a los estudios de ornitología y a la leche Klim: “pirulí, pirulí, pirulí… porque klim, porque Klim, es la leche de verdad…” Pues bien, el hecho que RCTV comenzara transmisiones oficiales, le permitió a la familia venezolana disfrutar de partidos de béisbol, como el de la Serie Mundial amateur, disputado entre Cuba y Venezuela. Además de novelas en vivo, programas de humor y del primer noticiero regular: "El Observador Creole", el cual estuvo en pantalla desde el 16 de noviembre de 1953, bajo la conducción de Francisco Amado Pernía cuyo gesto de dejar el lápiz sobre la mesa al comenzar el noticiero, jamás podré apartar de mi memoria.

Fue por RCTV que se emitió (1954) la primera telenovela venezolana llamada Camay, llamada así porque fue patrocinada por el Jabón Camay. Duraba 15 minutos y fue protagonizada por Hilda Vera y Luis Salazar. En los sesenta, las telenovelas dejaron de tener media hora de duración para alcanzar una hora completa con culebrones como "El Derecho de nacer", que duró dos años y otras por el estilo que incluso se ven hoy en la TV de Alcalá de Henares. El momento estelar de la telenovela fue: “Por estas calles” escrita por Ibsen Martínez en 1992 en el marco de la densa situación político social del acontecer diario de la cuarta república. Tiene el récord de ser la única telenovela con 1.342 transmisiones y millones de sensaciones de catarsis y regodeo espiritual en todos aquellos que fuimos sus televidentes.

Fue por RCTV que aparecieron en pantalla los programas de humor, siendo Radio Rochela (1958) uno de los ejemplos más significativos de la época, inscrito incluso en el libro Guinness de los Récords, por mantenerse durante cinco décadas al aire. Todos los lunes, Tito Martínez del Box y su elenco, reunían a la familia venezolana y nos brindaban los mejores momentos de humor y picaresca política que jamás se han visto por la televisión venezolana.

Fue por RCTV que vimos dos verdaderos pilares de la televisión a nivel mundial: Víctor Saume con su famoso “El Show de las Doce" y a el inolvidable Renny Ottolina con "El Show de Renny". Años atrás y en mi deseo de tener como valioso recuerdo y documento uno de los Shows de Renny Ottolina, me puse en contacto con su hija Rhona. Ella me informó que también, como yo, quería tener el recuerdo de algún programa de su padre. Al parecer las cintas de video grabación eran una y otra vez reutilizadas trayendo como consecuencia la pérdida del programa previamente grabado…

Fue por RCTV que vimos en 1969, transmitir en vivo y directo la llegada del hombre a la luna. El único canal venezolano en lograrlo y dejar en nuestra memoria tan trascendental suceso que paralizó al país en aquellos momentos cuando Armstrong pisaba el arenoso suelo selenita.

Fue por RCTV que vimos en 1970, el Mundial de Fútbol desde México, el primer mundial transmitido por televisión venezolana. Mundial en el cual el Rey Pelé marcó su gol número 1.000 y una serie que me frustró más de un programa de fin de semana: La serie Cosmos de Carl Sagan. Y…

Fue por RCTV que vimos, un día como hoy, hacen ya 15 años el golpe de estado que un desconocido militar, llamado Hugo Chávez, daba a la Democracia venezolana: El asalto a Palacio Blanco las metrallas en Miraflores, a Carlos Andrés Pérez hablando a la Nación desde Venevisión y al neófito y torpe Tirano Banderas diciendo su frase: “por ahora…”

Mientras escribo estas líneas, una seria amenaza pesa sobre RCTV, mejor dicho, hoy sobre RCTV, mañana sobre todas las demás emisoras y constantemente desde 1999, sobre cada venezolano. El tiranuelo tropical declaró, hablando de Marcel Granier, Director de esa planta de TV, que "Es mejor que vaya preparando sus maletas y vaya viendo a ver qué va a hacer a partir de marzo, no habrá nueva concesión para ese canal golpista que se llamó Radio Caracas Televisión". ¡Y él la llama golpista!

En el día de ayer, una desconocida organización opositora denominada “Comando Nacional para la Resistencia”, (a saber quienes son) recogió firmas en apoyo de Radio Caracas Televisión, para respaldar un documento que será llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en el cual denunciarán a Hugo Chávez "por ser enemigo de la democracia, por ser enemigo de los derechos humanos, de la libertad de expresión e información en nuestro país y, por supuesto, rechazar ante esta Comisión lo que es este atropello en contra de Radio Caracas Televisión y una sistemática política de amedrentamiento en contra de los medios que son independientes y que se convierten en incómodos para un gobierno autoritario y que va en vías de la dictadura", según expresó Oscar Pérez representante del Comando antes citado. ¡Que haya suerte!

Mientras eso ocurría, yo estaba en la manifestación contra ETA en Madrid, muy lejos de la Plaza Brión de Chacaíto para poder estampar mi firma de apoyo, pero a un click de distancia de RCTV. Sea pues esta colectiva mi firma de apoyo al documento y mi firme desacuerdo por la medida de cierre de RCTV, si bien estoy muy consciente del caso que hará el habilitado tiranuelo venezolano a todas esas firmas… Y nada más, seguiremos viendo los capítulos diarios de la inacabada “por estas calles” al tiempo que conviene recordarle al sátrapa de Sabaneta, que haga lo que haga, todo será “por ahora…”


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TITULO: Por ahora...

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