25 febrero 2011

María Tudor, Reina de Inglaterra y nieta de los Reyes Católicos

María Tudor, Reina de Inglaterra, era nieta de los Reyes Católicos Fernando e Isabel. Muy al contrario de lo que pudiera pensarse, su vida estuvo marcada, desde un principio, por la fatalidad, la desmoralización, el rencor y la humillación. Una sombra funesta oscureció la vida conyugal de sus padres, Enrique VIII y Catalina de Aragón. A pesar de que el rey deseaba un heredero varón (con el objetivo de consolidar su trono y la dinastía Tudor), no logró obtenerlo. En seis ocasiones durante los 18 años que duró el matrimonio, solo sobrevivió ella, María, la futura Reina de Inglaterra y de España. Once años después del nacimiento de María y al no poder garantizar su descendencia por la vía de un hijo varón, Enrique VIII pidió a Roma la anulación de su matrimonio con Catalina, la hija de los Reyes Católicos. El Papa Clemente VII se negó, y Enrique VIII rompiendo con la Iglesia Católica optó por contraer matrimonio con Ana Bolena. De esa unión nació la futura Isabel I de Inglaterra.


La separación de sus padres le ocasionó a María Tudor un gran pesar el cual nunca pudo superar en su vida y frente al dilema de seguir el anglicanismo de su padre o el catolicismo de su madre, se decidió por esta última. En 1533 tuvo que renunciar al título de princesa y un año después una nueva ley del Parlamento inglés la despojaba de la sucesión en favor de la princesa Isabel. María, por su parte, continuó apoyando a su madre que nunca renunció al título real y fue confinada sucesivamente en Ampthill, en Buckden y en el castillo de Kimbolton, donde murió el 7 de enero de 1536, a la edad de 50 años.


Ante la posición religiosa adoptada por Inglaterra, los acontecimientos no se hicieron esperar: la Torre de Londres se llenó de prisioneros que desobedecían el régimen impuesto defendiendo el catolicismo y proclamando como Reina a Catalina. La ejecución de Ana Bolena en 1536 mitigó el ambiente enrarecido generado por el divorcio de Catalina y la separación de Roma, pero la nueva esposa de Enrique VIII, Juana Seymour, logró que María capitulara y jurara las nuevas leyes religiosas, con la consecuente marginación de la joven Isabel. Fruto del matrimonio entre Enrique VIII y Juana Seymour nació Eduardo, que fue designado el heredero de la corte. Pero Eduardo VI murió en 1553 y María ocupó el trono manteniendo su catolicismo; un gesto que generó nuevas esperanzas entre los católicos ingleses.


María se enamoró de su primo segundo Felipe II (hijo de Carlos I de España y V de Alemania) y tras muchas dificultades finalmente el Parlamento aprobó la boda en abril de 1554. El matrimonio transcurrió en un clima sosegado entre abril de 1554 y 1555, pero entonces María emprendió una feroz represión contra todos aquellos contrarios a la reinstauración del catolicismo, condenando a la hoguera a 273 personas calificadas como herejes, dando pie con ello a que pasara a la historia con apodo de Bloody Mary, «la sangrienta María». ¿Por qué María Tudor actuó de esa manera? La respuesta es tema que explicaré en otra de mis notas.




Nota: Una abundante información sobre la vida de María Tudor se puede obtener visitando este web site:

http://home.earthlink.net/~elisale/index.html